¿La Navidad que merecemos?

“¿Para qué tu Navidad  si no hay gloria en las alturas  ni en la tierra paz?  Y a José y María no les dan lugar  ni dentro ni fuera  de la ciudad? Y la Buena Nueva  ya no es novedad?  Y mandan  callar  a todos los ángeles  que osan cantar?” Pedro Casaldáliga

Por: Lcda. Johana Lisboa

Prestando atención a todo lo que está ocurriendo en nuestro país; percibo un ambiente de pesimismo, tristeza, desesperanza (y, en algunos casos, de obstinación) de los venezolanos frente a la desfavorable situación económica por la que estamos atravesando y que a todos nos afecta. A menudo me encuentro en silencio haciendo “lo de María”, o sea, reflexionando y “guardando en mi corazón” cada situación que pasa. Medito, porque se me ha hecho costumbre el acto de formularme preguntas sobre algunos hechos contradictorios, incómodos, y muchas veces incomprensibles de la vida; y también, porque la meditación es una de las disciplinas espirituales que ayudan a practicar una fe en consonancia con lo que se vive y lo ocurre alrededor, permitiendo dar respuestas a cuestiones sociales, espirituales, personales, y Dios mediante ella nos da sabiduría y fe para comprender un poco más los hechos que ocurren, aceptarlos, asimilarlos y superar experiencias vividas.

Algunas interrogantes más comunes que a menudo escucho son: ¿Qué comeremos en esta Navidad? ¿Cómo hago para cumplirle la “Carta al Niño Jesús” de mis hijos? ¿Podré comprar ropa nueva para mi familia y para mí en este diciembre? ¿Me alcanzará el dinero para pintar la casa en esta época? ¿Con esta crisis será apropiado adornar mi casa con motivos navideños? ¿Será que podré comer alguna hallaca o pan de jamón en esta navidad? Y pare usted de contar las innumerables cuestiones que el venezolano justamente en estas fechas se formula. Aquí no estoy haciendo distinción entre creyentes e incrédulos: Todos, sin distingo de credo, color de piel o posición social (si es que aun se pueden diferenciar las posiciones sociales) se han hecho algunas o la mayoría de estas interrogantes. Muchos creemos que “nos merecemos” una Linda Navidad, llena de comida, de regalos y, de ñapa (algo extra),  pasarla bien con la familia. Pero ahora me pregunto yo, ¿será que realmente lo merecemos? ¿Quiénes somos nosotros para creer que merecemos algo así o para exigirle a Dios, cual si fuera el genio de la lámpara, todo eso? ¿Jesús habrá tenido una navidad así? Si nos detenemos a leer (por enésima vez, pero con ojos distintos) los pasajes donde se narra el Nacimiento de Jesús, el Mesías, nos daremos cuenta que fue totalmente diferente, y me atrevo a decir que Su nacimiento y la Navidad que celebramos son Polos Opuestos. Veamos resumidamente cómo fue tan magnífico acontecimiento:

Anuncio del nacimiento de Jesús a María y a José. Esta fue una situación un tanto incómoda para ambos. Si bien, en la antigüedad, Dios acostumbraba a hablarle a las personas por medio de profetas, en este caso Él envió a Gabriel (su ángel mensajero) para que diera estas maravillosas y a la vez atemorizantes noticias (ya verán porqué son atemorizantes). María, una chica buena, honesta, cuidadora de las costumbres judías y virgen fue escogida por Dios. Cuando el ángel se le apareció, ella no entendía lo que pasaba (Lc. 1: 24), pero Gabriel le explicó que traería al mundo al hijo del Altísimo, y ella aceptó cumplir con esa gran responsabilidad (y con ello, los riesgos que traía). José, un hombre justo y guardador de las costumbres judías, al enterarse del “extraño embarazo” de María, sintió mucha decepción, confusión y, quizás, desilusión de su prometida; sin embargo, si la acusaba de fornicación, de segura la matarían a pedradas, mas él no quiso eso, por lo que decidió romper su compromiso en secreto. Dios tenía todo planeado, y envió a Gabriel para que rescatara aquel compromiso, le explicó todo a José y éste comprendió que lo que sucedía era verdaderamente algo divino. Ambos enfrentaron los prejuicios de la sociedad y los suyos propios a fin de cumplir con el propósito del Señor.

Nacimiento en Belén. La acción estaba por empezar. María y José por fin se pusieron de acuerdo, y resulta que ahora al Emperador se le ocurrió realizar un censo de población. Cada quien debía ubicarse en el poblado de donde provenía su ascendencia. José, del linaje de David, se trasladó hasta Belén, la ciudad natal del Rey David, y tuvo que llevarse a María que, por cierto, tenía avanzado su embarazo. Para colmo, Belén aún seguía siendo un pequeño pueblo, no había muchas posadas, y al no encontrar lugar para recostarse a dar a luz al niño Jesús, José y María tuvieron que refugiarse en un oscuro, frío, lleno de animales y sucio pesebre. Allí, en el lugar menos pensado y el menos indicado para que naciera un bebé, Jesús vio la luz como un ser humano.

Visita de los pastores. La noche en que nació Jesús, unos pastores vigilaban y cuidaban a sus ovejas (un oficio muy común en Belén), y de repente se les apareció un ángel, lo cual les causó un inmenso pavor. Mas el ángel los calmó y les dio la gran noticia de que en ese día había nacido en Belén el Mesías, todo esto acompañado de un gran coro de ángeles. Cuando los ángeles desaparecieron, los pastores volvieron en sí y se dispusieron a buscar a aquel niño en el pueblo; salieron corriendo montaña abajo, sorteando las piedras y demás obstáculos, pero con corazones llenos de grandes expectativas y emoción. Y allí, en ese pesebre, rodeado paja y animales, vieron al recién nacido, le contaron lo sucedió a María y a José, y lo adoraron.

Visita de los magos. Estos señores sabios vinieron de muy lejos siguiendo una estrella tan luminosa que les dio a entender que se trata de que alguien muy importante había nacido. Cuando consultaron con Herodes, el Grande sobre el nacimiento de Jesús, y éste les preguntó a los maestros de la Ley, le corroboraron que según Miqueas, el Mesías habría de nacer en Belén (Mq. 5:2). Entonces, los magos continuaron su camino en dirección a aquel pueblo, sospechando ya de la mala intención del rey, y llegaron justo al lugar donde estaba Jesús. Allí estaba aquel bebé dormidito, en el regazo de su madre, y los magos se gozaron y lo adoraron; además, le dieron regalos materiales y simbólicos que sirvieron de sustento económico a la joven familia.

Huida a Egipto y regreso a Nazaret. Cuando por fin María y José pensaban que las tensiones habían pasado, Herodes el Grande, al sentirse burlado por los magos que no regresaron a Jerusalén, se llenó de furia y mandó a matar a todos los niños varones menores de 2 años de Belén, por lo que la nueva familia tuvo que huir a Egipto tal como Dios le indicó a José que hiciera (“Dios también fue un inmigrante, Dios también tuvo que huir”… S. Benavides). Al morir Herodes, el Señor “llamó a Su hijo de Egipto”, y le dijo a José que regresara a Palestina. Pero él se dio cuenta que ahora en Belén había quedado reinando Arquelao, un hombre implacable y malvado, entonces Dios les permitió que se instalaran más bien en Nazaret. Todo esto y más ocurrió durante La primera navidad, y ahora me vuelvo a preguntar: ¿Esos hechos se parecen a las festividades que nosotros solemos hacer? Evidentemente no.

Dios encarnado, se despojó de su gloria para llegar hasta nosotros y mostrarnos el amor inagotable del Señor. El Mesías no tuvo una cuna suave, calientita y acolchada; tampoco le hicieron un Baby Shower antes de nacer; más bien, la angustia embargo el corazón de sus cuidadores sin saber qué decirles a su familia de lo que ocurría. Y el hecho de que pretendamos tener una “feliz navidad” con tantas cosas que ni el niño Jesús, el Verbo, el Rey Salvador  tuvo, ¿no es esa pretensión o deseo un poco osado e incluso fuera de lugar? Pues sí.

Lo que estoy tratando de expresar, LÉASE BIEN: No tiene nada que ver con alguna posición político-partidista que pueda tener. Es lo que el Espíritu Santo me ha hecho comprender durante mis meditaciones. Cada uno de los personajes claves en esta asombrosa historia tuvo que arriesgar y dejar algo por la sola mirada angelical de un inocente bebé. Y nosotros, ¿qué dejamos por Él? ¿Cómo celebramos estas fiestas en medio de tantas carencias que, quizás, no muchos habíamos experimentado en otrora?

María, asumió con valentía y sujeción el inmenso compromiso que tenía Dios, arriesgando su compromiso con José, y hasta su propia vida. José luchó contra sus propios prejuicios y asumió la responsabilidad de un niño que no era suyo, por el compromiso que tenía con Dios. Los pastores dejaron a sus ovejas en la fría y peligrosa montaña, bajan

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Lcda. Johana Lisboa es Maestra de Primaria,  miembro del Directorio Nacional como Coordinadora del Área de Comunicaciones

do como locos por esas laderas, solo para conocer al Mesías. Los magos viajaron miles de kilómetros para ver al Rey de los Judíos, y arriesgaron sus vidas al no cumplir con el rey Herodes de regresar a Jerusalén. Y Jesús, ¿qué no dejó Jesús por nosotros? ¿Hace falta especificar cada uno de los sacrificios y dificultades que enfrentó aquí en la tierra por nosotros y por obediencia a su Padre, a fin de cumplir con el magnífico propósito de redención divina?

Entonces, ¿cuál es la Navidad que merecemos? ¿O más bien, la vida que merecemos? Jesús mismo nos dijo “El siervo no es mayor que su Señor, ni el enviado mayor que el que le envió” (Jn. 13: 16). María le dijo ángel: “He aquí la sierva (esclava) del Señor, hágase conmigo conforme a tu palabra” (Lc. 1: 38) ¿Estamos dispuestos a decirle a Dios en toda circunstancia: “He aquí está tu siervo (a), hágase conmigo como quiera”? ¿O acaso pensamos que estas circunstancias por las que atravesamos no tienen nada que ver con el plan de Dios?

Los ángeles cantaron en el cielo “Gloria a Dios en el cielo más alto, y paz en la tierra para aquellos en quienes Dios se complace” (Lc. 2: 14 NTV). Dios se complace en aquellos que hacen Su voluntad, en aquellos que creen, en quienes toman su cruz cada día y le siguen. Nuestra paz es justamente eso. Hacer la voluntad del Señor, sabiendo que
Él tiene el control de todo, sean las circunstancias que sean. Y además, Él nos enseña una lección que nos hace crecer con todo lo que nos ocurre.

Pidámosle al Padre, más fe para agradarle, fortaleza para enfrentar las pruebas, sabiduría para poder hacer lo correcto en situaciones apremiantes, y seguir adelante con la frente en alto, mirando la ciudad venidera, e iluminando nuestra sociedad con el amor y la esperanza que solo tienen aquellos corazones que se afirman en La Roca. Aprendamos a vivir la navidad en las situaciones que sean y ser agradecidos, y si esta navidad se parece más a la que tuvo Jesús, ¡glorifiquemos a Dios! Y meditemos constantemente en nuestros caminos.

¡Brillemos, hablemos, actuemos, oremos!

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LA ÉTICA EN TIEMPOS DE CRISIS

(Conversatorio dado en Campamento Universitario MUEVE 2016)

Lcdo. José Bonilla
Miembro del Equipo Regional de la CIEE

 
Los dos conceptos que dan nombre a este conversatorio, en diversos espacios se prestan a una serie de ambigüedades y malos entendidos que quisiera tratar de evitar a la entrada de esta exposición.

Los términos ética y crisis se usan indistintamente en varias acepciones y quiero fijar el marco desde donde voy a considerar a estos dos conceptos. Para referirme a ética voy a usar el planteamiento del filósofo español J.L. Aranguren quien nos plantea la ética como moral vivida y la ética como moral pensada. Los términos ética y moral los usamos indistintamente en nuestra cotidianidad cuando tratamos de explicar que alguien carece de moral o que alguien no tiene ética y aunque podríamos, desde la filosofía, hacer algunas observaciones válidas sobre la diferenciación de estos dos conceptos, tanto el vocablo latino MOS, desde donde proviene la palabra moral como el griego ÉTHOS, de donde proviene ética, significan carácter, costumbre, lugar desde el que las personas proyectan su vida. A partir de allí, la moral sería la forma particular de comportarse de una persona o una sociedad y se expresa con el lenguaje habitual, cotidiano y la ética es desde donde se usa un lenguaje y una terminología más especializada que procura hacer las reflexiones filosóficas sobre la moral.

Volviendo a la tesis de Aranguren sobre la ética como moral vivida y moral pensada, él sostiene que la primera hace referencia a lo que los hombres y las sociedades realizan en su vida cotidiana; es decir, sus actos habituales. Mientras que la segunda sería aquella que los filósofos han hecho y continúan haciendo sobre la moral vivida. En otras palabras, la ética entendida como “moral vivida” alude a los referentes morales concretos que orientan de modo general el comportamiento de las personas y de las instituciones de una época determinada y de un lugar concreto. La ética como moral pensada se refiere a la Filosofía Moral, a la ética que “elaboran los filósofos a través de sus reflexiones, distinciones conceptuales y propuestas teóricas, expresadas a través de libros, publicaciones, intervenciones en coloquios y demás”. Es decir, ellos analizan la moral vivida, la cuestionan, la evalúan y la sistematizan, lo que da lugar a un permanente e interminable debate entre especialistas que puede llegar a producir algunos cambios en la mentalidad y comportamiento moral de la población. Estos cambios, son producidos a través de la educación y de los medios de comunicación, así como por decisiones políticas y/o jurídicas.

La otra palabra que quiero delimitar para efectos de este conversatorio es la palabra crisis. El diccionario de la real academia española R.A.E. recoge, al menos siete distintas acepciones para esta palabra, pero vamos a tomar crisis como “situación complicada o dificultosa”. Creo que a partir de esa definición de crisis, nadie podría oponerse a aceptar que vivimos desde hace años sumidos en una profunda “situación complicada y dificultosa” que abarca lo político, lo ecológico, lo económico, culturales, religiosos, etc., y que, además, no está circunscrito a un área geográfica particular, sino que trasciende lo nacional y regional para impactar lo global. En ese sentido, tendremos que aceptar la tesis de los autores postmodernos que nos hablan de una crisis “epocal y civilizatoria”. Esta crisis “de civilización” está dejando una marca indeleble en nuestro planeta y cultura que involucra a millones de personas en el mundo. Guerras, inundaciones, sequías prolongadas, migraciones anárquicas, 65 millones de refugiados por diversas razones, y la nueva cara de la guerra: el terrorismo, son expresiones de esta crisis. Por otro lado, los cambios en las formas y maneras de entender las nuevas realidades de los derechos humanos, los derechos individuales, los derechos de las minorías (el asunto de la autoctonía y la autonomía), el surgimiento de la segregación racial, la exclusión y la criminalización de las migraciones, también son expresiones concretas de esta crisis epocal.

Ciertamente, hasta aquí, ya algunos deben estar pensando ¿Y cuándo va a hablar de la crisis de Venezuela? ¿Y cuál es tu propuesta para vivir esta crisis? Bueno, antes, quiero citar a Marina Silva quien refiriéndose al tema de la crisis ecológica ha dicho, en el marco del Encuentro de Lideres Jóvenes ELY2016 evento de Lausana en Indonesia que: “Es una completa incongruencia decirnos que amamos al creador mientras destruimos su creación”. Aquí podríamos decir que tampoco es congruente hablar de la crisis en Venezuela, sino entendemos que somos parte de un mundo y un sistema global en crisis.

En relación al vínculo ética y crisis hay un grupo de economistas neoliberales y también anti-neoliberales, que afirman que la ausencia de algunos valores éticos no ha tenido influencia en la crisis que venimos padeciendo. Según ellos, las crisis han existido a lo largo de la historia de la humanidad y habría que suponer, entonces, que los vicios que las causan son consustanciales a la naturaleza humana. Acá quizás tengamos que recordar al apóstol Santiago quien se preguntaba “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? él mismo se respondía: ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís”.

Al parecer, tienen razón en afirmar que la posibilidad de desarrollar vicios y también virtudes es una condición de la naturaleza y esencia de los seres humanos, pero convendría recordar la lección de aquel jefe indígena que contaba a sus nietos cómo en las personas hay dos fieras: el del resentimiento, la mentira y la maldad, y el de la bondad, la alegría, la misericordia y la esperanza. Terminada la narración uno de los niños preguntó: ¿Cuál de las fieras crees que ganará? Y el abuelo contestó: la que alimentéis.

Como lo que queremos es conversar, voy a hacer algunas preguntas y supongo que ustedes realizarán otras y espero que desde este espacio vayamos construyendo algunas respuestas. Siempre la pregunta inicial es: ¿Qué hacer frente a la crisis de nuestro país y cuál debe ser la respuesta desde nuestra ética cristiana a esa realidad?

Generalmente, las personas y las sociedades en situación de dificultad asumen dos posiciones muy claras: el optimismo ingenuo e inocente o la depresión del pesimismo desesperanzado. De eso los cristianos sabemos mucho porque parte de nuestra “teología” evangélica, sólo propone salvar las almas de las llamas del infierno y de un mundo que está perdido y donde nada va a mejorar.

Particularmente me preocupan algunos pastores y líderes evangélicos quienes desde sus redes sociales pasan toda la semana reseñando las desgracias que pasan en este país, mostrando sus frustraciones y peleando con quienes les adversen públicamente. Por supuesto, no faltará alguien que diga que ese es su derecho (¿?), pero yo me pregunto: ¿y cuál esperanza pueden dar ellos a su feligresía si durante toda la semana han reseñado, con un pesimismo impresionante, las calamidades de vivir en este país? ¿Su esperanza está puesta en un cambio de gobierno? Yo propondría una revisión del texto bíblico y en consecuencia, un cambio de percepción sobre lo que La Biblia dice sobre este tema y la actuación en consecuencia de la comprensión del texto bíblico.
Quisiera plantear otras pregunta: ¿Será viable que nosotros desde nuestras Iglesias y Movimiento pensáramos en la posibilidad de que, ante la cortante realidad que vivimos, abramos la oportunidad de rectificar nuestro comportamiento individual y colectivo orientándolo hacia la transmisión de esperanza razonadamente fundada, no sólo en la posibilidad de un futuro mejor, sino en la convicción plena de fe, de que Dios sabe “de qué tenemos necesidad ante que le pidamos”?

Personalmente creo que en medio de la crisis que vivimos necesitamos pensar, desde la ética social, pero también desde nuestra convicción de fe, cosas como:

1. ¿Cuál es nuestra actitud ante los miembros de nuestras iglesias que no tienen para comer y nosotros lo sabemos? ¿Cuáles acciones como individuos y como comunidad podríamos proponer para ayudar a los que son menos favorecidos?

2. ¿Cuál es nuestra reacción ante las acciones de hermanos de nuestras iglesias que están vendiendo los productos a precios especulativos (bachaqueado) incluso a los hermanos de la misma iglesia?

3. ¿Cuál es nuestra reacción ante la tesis de “sálvese quien pueda”?

Hago estas preguntas porque creo que en ese contexto micro podríamos dar respuestas a realidades concretas de nuestra comunidad. ¿Eso significa que debemos dejar de lado la denuncia a las injusticias, a la corrupción y en definitiva al pecado? De ninguna manera y de eso podemos hablar sin dificultad, pero creo (por decirlo de alguna manera) que es una completa hipocresía que alguien inicie una campaña para salvar la Amazonía, si no ha podido, ni siquiera, evitar que las plantas ornamentales de su jardín se sequen.

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BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

ARANGUREN, J.L.L. (1994): “Ética (1958)”, en Obras completas, vol. 2, Madrid: Trotta, pp. 159-502.

CORTINA, A. (2013): “¿Puede conducir la crisis de valores a una crisis de civilización?” en Temas para el debate, octubre, nº 227, pp. 36-38

MARTÍNEZ NAVARRO, E. (2006): “Denuncia y cooperación: la ética de las organizaciones solidarias para el desarrollo” en Cuadernos Contraste , Murcia, Foro Ignacio Ellacuría (Disponible en http://www.foroe llacuria.org/publicaciones.h

Diccionario de la Real Academia Española. Edición del Tricentenario. http://www.rae.es/ 29 de Julio de 2016. http://dle.rae.es/?id=Y089IBGH

ESPERANZA EN MEDIO DE LA CRISIS

 

Por: David Suárez

Coordinador del Área de Alabanza y Oración

Texto bíblico: Mateo 7:24-29

 

Vivimos en una sociedad donde nada es estable y no tiene un fundamento sólido. Estamos rodeados de poderes que nos intimidan y nos detienen: el poder del mercado, el poder político, de los medios de comunicación, de la tecnología, de los movimientos fundamentalistas, entre otros… Estos poderes, a veces, se tragan a la gente y determinan el futuro, llegan hasta crear vacíos entre los pobres y lo ricos, separación de familias y hasta de pueblos enteros, acrecentando así la opresión y la violencia.

Ante estas realidades, cualquier ser humano común y corriente se atemoriza, produciendo en su interior incertidumbre y confusión del futuro. A través de su óptica, solo vislumbra un panorama desdibujado y nubes grises.

Desde esta cosmovisión presentada, resalta la pregunta;  ¿Es posible encontrar un soporte sólido en medio de la crisis?

Ciertamente afirmaré, que en  el pasaje de Mateo 7:24-29, nos narra una parábola, luego de que Jesús haya dado posiblemente uno de sus discursos más extendido, como lo es “El Sermón del Monte”, empezando por las Bienaventuranzas y culmina con una propuesta comprometedora y desafiante: ( cito textualmente ).

 

24Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace,

le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.

25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon

contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.

26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le

compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;

27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron

con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

28 Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina;

29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Mateo 7:24-29

 

El público que estaba escuchando al Maestro, entendía perfectamente el significado del hombre prudente y el insensato. Era el pueblo de Israel que estaba allí presente  y conocían el libro de Proverbios.

Ahora bien, la historia del pueblo de Israel, está narrada sobre la base de sus derrotas y victorias. Es un pueblo que se caracterizó por desobedecer y rechazar  la palabra que Dios le enviaba a través de sus profetas. Dice el libro de Juan 3:19, que amaron más las tinieblas que la luz. Había una conducta repetitiva en el pueblo en momentos determinantes, y confiaban en otras cosas más que en la Palabra del Señor.

El libro de Isaías 28:14-16,  nos confirma la conducta que optaba este pueblo cuando deducían que la crisis se acercaba, pero, prefirieron hacer pacto con la muerte, convenio con el Seol,  pusieron su refugio en la mentira y se escondieron en la falsedad. Todos estos objetivos calificativos que caracterizaba a este pueblo en ese momento, fueron anulados por el mismo Dios, para hacerle entender que solo Él los podía librar del terrible azote.

Pareciera que a veces, el contexto que vivimos, es tan fuerte que limita nuestra visión y nos conduce a confiar más en nuestras fuerzas y en lo que sabemos como forma de protección, pero más tarde que nunca esa supuesta protección nos avergonzará.  Nuestro entorno no debe coartar y condicionar nuestra Fe. El Dios en quien confiamos es desde la eternidad hasta la eternidad, conoce nuestro presente y nuestro futuro, es decir, es digno de confiar.

Jesús conociendo la realidad de su pueblo y todo lo que le esperaba, luego de  haberles dado las reglas para una vida en plenitud, decide desarrollar una parábola al final del Sermón del Monte, con el propósito de que sus palabras no fueran rechazadas como ya venía ocurriendo por parte de los líderes de la época y algún sector del pueblo, conocían la ley de forma detallada, pero nada de práctica, solo teoría.  Esta parábola está condicionada por un verbo que denota acción “hacer”, y por consiguiente, en su estructura no hay la posibilidad de la discriminación ni por raza ni color, sino que, cualquiera que oye y hace las palabras de Jesús es comparado a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca; llegaron las lluvias, esas lluvias se convirtió en rio, soplaron los vientos y dieron contra aquella casa pero no cayó porque estaba fundada en la roca que es Cristo Jesús.

En medio de la crisis y en una sociedad desestabilizada, Jesús ofrece una vida estable, una esperanza en medio de la oscuridad, pero hay una condición que determinará nuestra victoria en medio de la turbulencia y es obedecer y encarnar el Logos en nuestras vidas. Es la única forma de enfrentar los problemas de esta sociedad, de lo contrario vendrá la ruina; cualquiera que oye las palabras de Jesús y no las hace es comparado con un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; llegaron las lluvias, las lluvias se convirtieron en ríos, soplaron vientos y dieron contra aquella casa y cayó, y  fue grande su ruina.

Análogamente, cabe decir, que el libro de Apocalipsis nos ofrece un panorama parecido.      (Cito textualmente).

Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; 18 y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades. Apocalipsis 1:17-18

Qué hermoso es escuchar estas palabras del Maestro, son palabras de confianza que llenan el alma en momento de  angustia y dolor, ese Jesús que estuvo en la tierra, ahora se presenta con gran gloria, nos ofrece  su diestra y nos invita a no tener miedo. El que tiene las llevas de la muerte y del Hades está allí para acompañarnos en medio del sufrimiento, su poder está a nuestra disposición, un poder que transforma las tribulaciones en victoria y la muerte en vida.

Son indiscutibles las posibilidades que el Señor nos ofrece de tener una vida estable en medio de la crisis y la desesperanza.

 

Para Reflexionar…

 

  1. ¿De qué nos cuida el poner en práctica la Palabra de Dios? (Mateo 7:24-27)
  2. ¿Quién es considerado Prudente y quien insensato? (Mateo 7:24-27)
  3. ¿Cómo estamos encarnando la Palabra de Dios?
  4. ¿Cuál debe ser mi actitud y mi responsabilidad frente a la crisis?
  5. ¿Con mi actitud: estoy proclamado la esperanza o la desesperanza

 

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DECÁLOGO MUEVISTA

Nº 4:  PERSEVERA Y PROMUEVE LA ORACIÓN CON FERVOR

Por: Dra. Rusthbelia Campos

Esta cuarta premisa nos presenta un principio dado por Dios en el cual se nos anima a ser perseverantes en la oración, llegando además a alentar a otros a hacer lo mismo, con fervor.

Revisemos algunos términos: De acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española

Perseverar  Mantenerse constante en la prosecución de lo comenzado.

Promover: Iniciar o impulsar una cosa o un proceso, procurando su logro.

Fervor: Entusiasmo o ardor con que se hace algo.

Siendo la oración mucho más que hablar con Dios, pues entraña la vida de relación con Él,  al revisar las definiciones antes presentadas, somos animados a mantenernos constantes en esa relación, hasta ser impulsadores y me atrevería a afirmar que inspiración para otros, al ver en nosotros como hijos del Padre Eterno, el entusiasmo con el cual reflejamos el fruto  de esa relación.

En la carta del Apóstol Pablo a los romanos (Romanos 12:12) se nos recuerda: “Alégrense en la esperanza,  muestren paciencia en el sufrimiento,  perseveren en la oración”.

¿Por qué se nos enfatiza a perseverar en la oración?

 Así como en las relaciones interpersonales existe altos y bajos, momentos agradables y desagradables, dificultades y éxitos; la vida del discípulo de Jesucristo no escapa de esta realidad, y muchas veces las circunstancias adversas, el sistema de vida de espaldas a Dios y aún momentos exitosos plantean tentaciones a descuidar el cultivo de esa relación con Dios por medio de la oración, llegando a desalentarnos al punto de no ser de inspiración para otros a `proseguir.

La vida de relación con Dios por medio de la oración nos lleva a conocer a profundidad al Padre, a Jesucristo y al Espíritu Santo, además de podernos ver a nosotros mismos a la luz de Su Palabra, pues ella también está implícita en la vida de oración. Además de experimentar cómo el Señor es y actúa a favor de quienes le buscan. Puedo testificar que durante mi vida de estudiante universitario pude vivir la misericordia, el amor y el despliegue de Gracia del Señor aún en momentos cuando estuve desanimada o las condiciones no fueron las más deseadas; justo allí Dios se lucía para que no me quedara duda que Él estaba presente conmigo. Hoy les animo a permanecer, proseguir, insistir y animar a otros a probar, gustar y ver que Dios es Fiel.

Asimismo, en nuestro Decálogo se resalta el hecho de perseverar y promover la oración. La acción de promover se relaciona con motivar a otros a hacer lo mismo, lo cual nos llevaría a practicar la comunión con otros orando juntos y enseñando a hacerlo juntos. Dios nos enseña en su Palabra que es bueno y delicioso para Él habitar juntos en armonía (salmo 133 :1) y ¡qué mejor oportunidad para hacerlo por medio de la oración!

Al considerar el hacerlo con fervor, una manera de animarnos es compartiendo las vivencias en las cuales hemos visto la respuesta de Dios a las oraciones hechas, ya que al testificar, unos a otros somos animados y podemos celebrar la grandeza y el amor de Dios a través de las vivencias, lo cual nos llevará a ser fortalecidos para continuar siendo testigos de Él. Al respecto les comparto que cuando estábamos en el grupo, teníamos dos reuniones semanales, una de las cuales era para el fortalecimiento interno de los miembros y allí veíamos cómo vez tras vez el Señor respondía a las oraciones que hacíamos juntos, siendo animados a proseguir en la misión.

El fervor crecerá en la medida que veamos a Dios manifiesto en sus respuestas a las oraciones. Con cada vivencia crecerá la convicción de su Fidelidad.

       Comparto con ustedes un fragmento de este himno que es también oración:

      Oh tu fidelidad, Oh tu fidelidad, cada momento la veo aquí, nada me falta, pues todo provees, grande Señor es tu Fidelidad.

       Amada familia muevista, ¡Dios es el mismo, vivamos esta premisa con gozo!

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Dra. Rusthbelia Campos. Hija de Dios, Discípula de Jesucristo. Médico Cirujano. MSc. En Salud Pública mención Epidemiología.  Vive en Ciudad Bolívar-Estado Bolívar. Actualmente se congrega en Comunidad Cristiana Pacto con Dios, donde sirve como maestra de la Palabra y participa además en el área de oración. Mueve ha sido una escuela de servicio y discipulado cristiano para el contexto estudiantil y profesional.  Además de permitirme conocer hermanos quienes han dispuesto su vida para reflejar a Jesucristo aquí y ahora.

ESTABLECIENDO PRIORIDADES EN TIEMPO DE CRISIS

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“Ama a tu Dios con todo lo que piensas, con todo lo que eres y con todo lo que vales”. 

Deuteronomio 6:5 (TLA)

TSU. Blanca Duque de Lazdins

“Estableciendo prioridades en tiempo de crisis”; se hace necesario definir dos conceptos enmarcados en este tema, y estos son “Prioridad” y Crisis”;  porque podríamos estar manejando conceptos que no nos ayudan a comprender la importancia del tema.

 

Conceptos:

Prioridad

Del latín prior (“anterior”), la prioridad hace referencia a la anterioridad de algo respecto de otra cosa, ya sea en tiempo o en orden. Aquel o aquello que tiene prioridad se encuentra primero en comparación con otras personas o cosas. Las prioridades se establecen, por lo tanto, a partir de una comparación. Una prioridad es algo importante frente a otras cosas y, de esta forma, recibirá más recursos o será atendido con mayor celeridad.

Crisis:

Crisis, es un cambio brusco o una modificación importante en el desarrollo de algún suceso, y ésta puede ser tanto física como simbólica. Crisis también es una situación complicada o de escasez.

Desde un punto de vista psicológico, las crisis son tan comunes como necesarias para el desarrollo de una persona, y no siempre se trata de cuestiones negativas.

 

Ahora bien, de acuerdo a los conceptos anteriores podríamos decir, que, son las crisis las que nos pueden impulsar a revisar y/o  a determinar nuestras prioridades.

Cualquier obstáculo que se nos presente en la vida, por pequeño e insignificante que parezca a simple vista, representa un desafío que, de ser resuelto y superado, nos llevará a una nueva etapa en  nuestro crecimiento.

Los psicólogos contemporáneos utilizan una figura de espiral ascendente, e indican que, cada una de sus vueltas representa una crisis. Y que nunca se puede descender, porque esto podría ser entendido como una involución; si no se consigue atravesar uno de estos círculos del espiral, puedes quedarte estancado en un nivel, y por ende  atrapado en un estado evolutivo y de esta forma te niegas al progreso.

 

Una persona puede enfrentarse a diferentes tipos de crisis, como los son:

De salud

  • Las propias Familiares

La edad

 

Sociales

  • Las externas Económicas

Políticas

 

Las crisis propias:

Salud: cuando se experimenta un cambio importante con una enfermedad. Hay incertidumbre de lo que vamos a encontrar en nuestro organismo.

Familiares: hoy por hoy la familia vive crisis de identidad, de función y de rol. La muerte del ser amado, o el divorcio hacen que se abandonen los sueños de familia. 

Edad: para algunas personas, esto es una crisis; alcanzar cierta edad; la crisis de los 30 años, o de los 40 o los 50, y se refieren a la dificultad de enfrentar los cambios propios de cada etapa de la vida. Si bien es cierto que muchos envejecemos sin prestar atención a estas cuestiones y disfrutamos del día a día, el cuerpo y la mente sufren modificaciones progresivas irreversibles que afectan y algunos no lo soportan.

 

Las externas:

Sociales: están dadas por un proceso de cambios que amenaza una estructura. Dichos cambios generan incertidumbre porque no pueden determinarse sus consecuencias.

Económica: se da cuando la economía presenta indicadores negativos, con contracción de las actividades, hay altos niveles de desempleo y aumento de la pobreza.

Política: cuando una situación de conflicto amenaza la continuidad de un gobierno.
Son todos estos factores que podrían poner en riesgo nuestra capacidad de establecer las prioridades, pero cuando ponemos en orden nuestra vida y nuestras prioridades delante de Dios, estamos priorizando y dejando en segundo plano lo menos importante. Creo que una de las cosas que más daños nos ha hecho es que hemos perdido la habilidad y la capacidad de saber establecer prioridades. Cuando le damos un valor trascendental a una cosa secundaria y no valoramos lo que realmente es importante, sufrimos, perdemos la brújula y no nos va bien. Es decir las crisis tiene el poder de distorsionar la realidad,  por lo tanto el establecimiento de las prioridades pueden ser desacertadas.

Y tendríamos que hacernos una pregunta.

¿Y cómo puede uno, ordenar la vida, si no pone las cosas en el orden que deben tener?.

El salmo 94: 11 dice:   “Jehová conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad”.

¡El único que puede ordenar la cabeza del hombre es Dios! Y como lo dice el Deuteronomio 6:5.  Dios es el que establece las prioridades.

“Ama a tu Dios con todo lo que piensas, con todo lo que eres y con todo lo que vales”. Eso es una prioridad.

Y para darle respuesta a esta pregunta. Iremos a,  2 Reyes 4: 1 – 7

 

El aceite de la viuda

1 La viuda de un miembro de la comunidad de los profetas le suplicó a Eliseo:—Mi esposo, su servidor, ha muerto, y usted sabe que él era fiel al SEÑOR. Ahora resulta que el hombre con quien estamos endeudados ha venido para llevarse a mis dos hijos como esclavos.

2 — ¿Y qué puedo hacer por ti? —le preguntó Eliseo—. Dime, ¿qué tienes en casa? —Su servidora no tiene nada en casa —le respondió—, excepto un poco de aceite.

3 Eliseo le ordenó: —Sal y pide a tus vecinos que te presten sus vasijas; consigue todas las que puedas.

4 Luego entra en la casa con tus hijos y cierra la puerta. Echa aceite en todas las vasijas y, a medida que las llenes, ponlas aparte.

5 En seguida la mujer dejó a Eliseo y se fue. Luego se encerró con sus hijos y empezó a llenar las vasijas que ellos le pasaban.

6 Cuando ya todas estuvieron llenas, ella le pidió a uno de sus hijos que le pasara otra más, y él respondió: «Ya no hay.» En ese momento se acabó el aceite.

7 La mujer fue y se lo contó al hombre de Dios, quien le mandó: «Ahora ve a vender el aceite, y paga tus deudas. Con el dinero que te sobre, podrán vivir tú y tus hijos.»

Según este pasaje.

¿CUAL ES LA CRISIS?   /  IDENTIFICARLA

 

  1. Hay una situación de muerte.

 

  1. Hay una crisis económica.

 

  1. Hay una amenaza de disolución familiar.

 

  1. Se avecina una crisis de soledad.

 

Ante esta crisis, ¿agregaríamos otra? Aquí tenemos crisis propias y crisis externas.

 

 

Y ante esta crisis, ¿qué hacer?

  1. Acudir a Dios. Está representado en la persona de Eliseo. (Dios es la salvación y la alternativa)

 

  1. Identificar el tipo de crisis (si estas son o no consecuencias). Las crisis no necesariamente son el resultado de una vida a espaldas a Dios. “tu sabes que tu siervo era temeroso de Dios”

 

  1. Ser objetivos. Las crisis suelen hacernos perder la objetividad y nos desvían de la realidad.

 

  1. Hay que trabajar y obedecer para la solución a la crisis. Verbos de acción:

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  • Andar,
  • Pedir
  • Entrar
  • Echar
  • Vender.

 

5.- La solución dada por Dios debe satisfacer. El aceite alcanzo para  la deuda y continuar viviendo

 

“Las crisis son espacios que Dios da para crecer y madurar”,… y nunca para destruirnos

Sea cual sea la crisis usted está siendo invitado, en medio de su preocupación, o tensión a entrar en una relación más intima con Dios.

 

 

Bibliografía.

1.- http://definicion .de/crisis/. Julián Pérez Porto y Ana Gardey. Publicado 2009. Actualizado 2013. Definición de Crisis. WordPress.

2.- A. Badura y R.H. Walter. Para comprender  la Psicología. Madrid 1993.

3.-Crai Barnes. Cuando Dios irrumpe. Encontrando a Dios en las Crisis. Ediciones Certeza Buenos Aires 1999.

4.- Biblia NVI. Editorial Mundo Hispano.2003

5.- H2O. La Biblia Sociedades Biblicas Unidas Traduccion Lenguaje Actual. 2009

 

Síntomas y signos de la crisis

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Por:  Lcda. Nacary Martínez

(Coordinadora de Educación y Literatura del MUEVE)

Síntomas y signos. Términos que son muy familiares, pero que en algunos casos no son de fácil comprensión y que por lo general, suelen confundirse.

El término “Síntoma” es de uso común en el ámbito médico. Cuando vamos a una consulta médica, lo hacemos porque estamos manifestando algo que está sucediendo o que va a suceder con nuestro organismo; es decir, es un aviso útil de que la salud puede estar amenazada, sea por motivos  psíquico, físico, social o la combinación de estas.

 “El mal rendimiento escolar de un niño suele ser un síntoma de un problema mayor”; “los investigadores afirman que el joven no había dado ningún síntoma que permitiera prever una decisión semejante” o “la gran cantidad de gente que pide dinero en la calle es un síntoma de lo mal que funciona la economía en el país”,  son algunas de las otras acepciones utilizadas para este término y que nos amplían más la comprensión acerca del mismo. Entonces, a rasgos generales y de acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española, el Síntoma es la señal o indicio de algo que está sucediendo o va a suceder en el futuro. Esta manifestación está considerada como subjetiva, ya que dependiendo de la condición de quien lo manifieste u observe, puede ser real o no.

Por otro lado, el término “Signo”, y de nuevo  desde el ámbito de la medicina, es toda manifestación concreta que pueda asociarse a una enfermedad o trastorno que altere la salud; de esta forma, la enfermedad se hace notoria en la biología de quien la ha contraído o quien la padece. De allí que el Diccionario de la Real Academia Española lo define como el objeto, fenómeno o acción material que, por naturaleza o convención, representa o sustituye a otro.  Al signo se le considera como algo objetivo ya que permite medir o determinar algo que es real.

Para dar un ejemplo más claro, una persona tiene dolor de garganta y va a consultar por esa razón. Eso es un síntoma, ya que el médico no puede “ver” el dolor; en este caso, solo la persona tiene conocimiento de lo que le pasa. En cambio, cuando el medico la examina, ve que sus amígdalas están inflamadas y los ganglios de su cuello están agrandados y dolorosos a la palpación; eso es un signo ya que el médico puede comprobarlo.

El especialista de la salud, teniendo conciencia de los síntomas, y a través de la evaluación seria de determinados signos, colocar el tratamiento adecuado a la afección que presenta el paciente.

Cuando proponemos un tema como “Síntomas y Signos de la Crisis”, lo hacemos porque creemos que es necesaria la revisión de ambos términos pero en perspectiva  de las diversas situaciones por las que podríamos pasar y que de alguna u otra forma generan o generarían crisis en nuestras vidas.

Actualmente estamos viviendo tiempos difíciles y es común  la presencia de quejas por la situación: no hay comida, no hay medicina, la inseguridad va a acabarnos, los precios del petróleo por el suelo, muertes violentas, el Ejército Islámico está acabando con la humanidad, que no llueve y entonces el Guri no se llena, que Estados Unidos no deroga el Decreto, que si nos van a invadir, que si no se consiguen los dólares para pasar mis vacaciones en Orlando; en fin, nos pasamos el tiempo sumergidos entre quejas y lamentos propios o ajenos, reales o imaginarios y a la vez haciéndonos eco de ellos.

De allí que debemos analizar si estas manifestaciones de la realidad, forman parte objetiva o subjetiva de nuestras vidas y contextos; y si ellas deben determinar la forma en la que vivimos. Es decir, necesitamos  verlas a la luz de lo que plantea La Biblia en cuanto al reconocimiento de la voluntad soberana de Dios en la vida, en la creación, en la humanidad.

Las situaciones que vivimos no son solamente manifestaciones de realidades externas, son también nuestra reacción personal, consciente o inconsciente de esas realidades. Es decir, aunque conscientes  de esa realidad, somos nosotros quienes permitimos que nos afecte y en qué  medida determine mi accionar y mi vida. En palabras de Lutero: “no podemos evitar que las aves vuelen sobre nuestra cabeza, pero podemos evitar que hagan un nido en ella”.

Cabe preguntarnos entonces: ¿Cuáles son los síntomas que estamos teniendo o que estamos percibiendo para considerar que todo está mal? Ya había dicho que los síntomas son subjetivos. De allí la importancia de saber reconocer si mi percepción de la realidad es la adecuada. Y yendo más allá, si esa realidad es la que Dios, en su soberanía, quiere que viva y asuma y que a través de ella empiece a vivir en dependencia de Él.

Si llegara a pedirles que mencionen cuáles son los síntomas de la crisis, pensarían de inmediato que estoy refiriéndome a la crisis que se vive en el País y de inmediato mencionarían: la sensación de inseguridad, el temor de ser robado o agredido,  los salarios que no alcanzan para comprar comida, el aumento del pasaje en el transporte público, la especulación, los bachaqueros, no conseguir medicinas, no conseguir comida; y la más extremista: “este País se está cayendo a pedazos”. Todas estas son manifestaciones externas de una realidad evidente que escuchamos y vivimos a diario. Son los síntomas de una realidad, pero que vienen precedidas por la manera en que veo esa realidad y en la que permito que esta me afecte.

A mi parecer, el problema no es solamente la crisis económica que vive el País la que hace que veamos que las cosas no marchan bien. Ese es un signo importante, pero no debería ser el que direccione nuestra manera de vivir; al parecer la sensación de paz, confianza y esperanza están supeditadas a cuánta comida tengo en mi cocina y  a cuánto dinero tengo en mi cartera;  al parecer está supeditada a si después de graduarme logro conseguir un buen trabajo que me permita tener una casa y un carro.  Esos signos de supuesta estabilidad han marcado nuestra manera de actuar y vivir.

 El problema de fondo radica en la posición que asumo en medio de las situaciones difíciles. Ciertamente las crisis son paralizantes y muchas veces nublan nuestra percepción de las realidades. Sin embargo, como hijos de Dios estamos siendo llamados a asumir una actitud diferente ante esas realidades  que vivimos. En definitiva, Creo que no nos está permitido hacernos de la vista gorda ante el re-conocimiento de los síntomas y signos de la realidad, pero tampoco estamos llamados a pasar por alto las advertencias que nos hace el texto bíblico sobre cómo vivir la vida y las promesas que Dios hace y que cumple cada día, desde Su misericordia.

Por último, pienso que el nombre que pusimos a este Campamento debe ser de profundo debate personal para cada participante, y si este espacio de conversatorio contribuye a que se fortalezca la esperanza y que la dimensión de la crisis sea colocada en su justo lugar, entonces habremos dado  nuestro aporte.

Quiero cerrar con las palabras dadas por un personaje importante para la vida de la humanidad:

“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis, es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos.

Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”  Albert Einstein.

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BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

>Atiencia, Jorge. Victoria sobre la Corrupción. Ediciones Certeza. Buenos Aires, 1998
>Diccionario de la Real Academia Española. Edición del Tricentenario. http://www.rae.es/ 27 de Julio de 2016. http://dle.rae.es/?id=XrXR2VS
>Diccionario de la Real Academia Española. Edición del Tricentenario. http://www.rae.es/  27 de Julio de 2016. http://dle.rae.es/?id=Y00ZvBC
> Leon, Luis Vicente. ¿Qué hacer en 2016 para surfear la crisis? www.prodavinci.com. 12/2015. 27 de Julio de 2016. http://prodavinci.com/2015/12/12/actualidad/que-hacer-en-el-2016-para-surfear-la-crisis-15-consejos-de-luis-vicente-leon/
> Stott, John. El Sermón del Monte. Ediciones Certeza Unida. Barcelona, Buenos Aires, La Paz, 2007
> Windass, Stanley. El cristianismo frente a la violencia. Ediciones Marova. Madrid, 1971

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Campamento Nacional de Universitarios 2016

TODO LO QUE DEBES SABER

ANTES DE

ASISTIR AL CAMPAMENTO

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Ya faltan poco días para ese gran día donde dará inicio el Campamento Nacional de Universitarios “ANTE LA CRISIS, ESPERANZA” del 13 al 15 de Agosto de 2016 y aquí queremos darte toda la información necesaria para que aproveches al máximo este tiempo de retiro, formación y relax, y además puedas llegar a tiempo y no tiene pierdas nada de la programación del evento.

1. El Campamento Nacional de Universitarios se estará realizando en el estado Monagas. El sitio del evento se llama “Mi Manantial”, ubicado en el poblado de San Agustín , sector Las Malvinas, Calle El Portón a 2 km de la Posada La Casona. No olvides anotar esta dirección, la necesitará cuando llegues a San Agustín para una ubicación correcta del lugar del evento, así como los teléfonos de contacto.

2. En San Agustín hay problemas de señal telefónica, solo llega la señal de Movistar (0414 o 0424), por lo tanto si se quieren comunicar con alguna persona organizadora del evento solo podrán llamar a móviles que tengan dicha línea telefónica. Contacto: Joel Suaréz (0424-8402557) y José Flores (0414-0944039.

3. Es preciso llevar ropa abrigada, ya que al final de la tarde y por la noche la temperatura baja. Tampoco olviden llevar cobijas, fundas, almohadas y sábanas.

4. También NO olviden sus productos de uso personal: Cepillo de dientes, Crema Dental, Desodorante, Champú, Jabón de baño, Papel Higiénico, Repelente de Insectos, ropa extra, entre otros.

5. No está demás llevarse algunos medicamentos de primeros auxilios o medicinas que tengan prescritas por el médico.

6. Para los profesionales y estudiantes que salen de Cumaná y deseen irse por escala se hará el siguiente recorrido: Cumaná-Muelle de Cariaco-Santa María-San Agustín. Para ello deberán salir muy temprano de la ciudad, ya que por ser rutas extraurbanas no existe mucho transporte y debe tomarse a primeras horas del día. La única ruta extraurbana de BusCumaná de la mañana saldrá el Sábado a las 6:30am, por lo tanto hay que llegar  antes de las 6am para hacer la cola e ingresar a Bus. Es necesario que recarguen su Tarjeta de BusCumaná con Bs. 400 CON ANTICIPACIÓN [OJO: NO PRETENDA RECARGAR EL MISMO DÍA SÁBADO] (usando Bs 200 de ida hasta Muelle de Cariaco y los otros Bs. 200 de regreso a Cumaná). Si el BusCumaná parte y los deja, tendrán que tomar un carrito hasta Muelle de Cariaco que costará más del triple del precio antes dado.

7. Luego de Muelle de Cariaco, se tomará un carrito hasta Santa María y de allí otro más hasta San Agustín. Se estima que de ida y vuelta en total no se gastará más de Bs. 2000 si se va de esta forma.

8. El punto de salida inicial es el Terminal de Pasajeros de Cumaná. Aquella persona que llegue después de la 6: 30am deberá buscar la manera de llegar al Campamento, No se esperará por la gente. Todos debemos ser puntuales y responsables, por lo que se aconseja tomar TODAS LAS PREVISIONES NECESARIAS ANTES del día Sábado 13.

9. El evento dará inicio con el almuerzo del sábado 13, por lo que cada asistente debe asegurarse su propio desayuno ese día.

10. No olviden llevar lápices, bolígrafos, tablets o algún otro dispositivo digital para tomar apuntes de cada tema expuesto. Vayan con mucho entusiasmo y ganas de aprender y compartir con nuevas personas, y de reencontrarse con viejas amistades.

Si cumplen con todos esos consejos, ya lo demás vendrá por añadidura. Esperamos con ansias verlos. Recuerden siempre tener y servir siempre la Dios de la Esperanza.